Resultado de la Búsqueda del Tesoro 2005

Nadie encuentra el tesoro pero sin embargo éste desaparece de su escondite secreto.

Tras cuatro días de intensa búsqueda por parte de la mayoría de los participantes de la Búsqueda del Tesoro 2005, el tesoro no aparece. Se ha cavado, se han levantado piedras, se han movido baldosas, se han escalado señales… se ha removido medio pueblo, pero nadie da con él.

Los cuatro miembros de la Asociación Juvenil Ciconia que escondieron el tesoro no se lo creen. Dicen que debería haberse encontrado ya, que con la cuarta pista todo queda muy pero que muy claro.

Todas las pistas apuntan a un mismo sitio: una isleta situada detrás del bar quiosco. Pero en esa isleta no hay ni rastro del tesoro. Se mueven todas las piedras, se rebusca entre los jardines, e incluso alguien abre una zanja alrededor de la isleta para asegurarse de que no hay nada enterrado entre las piedras.

Los participantes del juego que más seguidores tiene en las ferias de Valdebótoa, aguardan desesperados a las doce de la noche del domingo para enterarse por fin del escondite secreto del tesoro. Algunos piensan que alguien ha encontrado ya el tesoro y que sólo ha sido una broma de mal gusto. Pero no es así, así que todos los participantes son conducidos al lugar donde se encuentra el tesoro: efectivamente, la isleta de detrás del bar quiosco. Los que hace 20 días escondieron el tesoro, se sitúan en el lugar donde ya todos han buscado: debajo de unas piedras de la isleta. Escarban un poco en la tierra para sacar el envase de puro pintado de dorado que contenía el tesoro, pero el tubo ya no está.

Ahora todo tiene explicación: alguien ha cogido el tesoro y, ya sea por equivocación o adrede, lo ha tirado, se lo ha escondido, le ha dado un puntapié, o lo que sea.

Pero los participantes lo han comprendido perfectamente y no ha habido malos rollos. Los encargados de la Búsqueda del Tesoro, decepcionados pero quizás a la vez aliviados al ver que las pistas llevaban al lugar que ellos pretendían, entregaron las explicaciones de las pistas; unas explicaciones que no eran muy necesarias, ya que todos sabían dónde estaba el tesoro y habían buscado ahí. Pero claro, ya podían tirarse media vida buscando que el tesoro no iba a aparecer…